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Cosmovisión Andina

Por: Mario Rodriguez

 

Cosmovision andinaHablar de las identidades y las espiritualidades de los pueblos indígenas que habitan el continente americano es bastante difícil porque hablamos de centenares de pueblos diferentes y singulares, complementarios entre ellos, pero también diversos y a veces incluso en conflicto.

En medio de esas diversidades, que son nuestra riqueza mayor, señalaré algunos rasgos que podrían ayudar a dar una mirada a las culturas andinas (aymara y quechua principalmente);  expresiones de un primer elemento común de estas culturas: su raíz agrocéntrica y su relación con la naturaleza.

Es que las cosmovisiones de estos pueblos se constituyen en torno a su relación con su subsistencia, con su carácter profundamente agrícola, con los ciclos de la tierra y del clima, con los ciclos de las estrellas y del agua, con sus relaciones con la naturaleza de la cual dependen para que su vida continúe.

 

1. El mundo indígena es un mundo vivo, abierto a lo inesperado. Para los pueblos indígenas todo está vivo y es persona: los seres humanos, las estrellas, los cerros, las piedras, los ríos, las plantas, la tierra,... Además, por ser personas vivas,  todos tienen sexo, hay piedras macho y hembra, hay vientos macho y hembra, hay lluvias macho y hembra, etc. Incluso la enfermedad o el granizo (vistos por otros como tragedias), al ser percibidos como personas, tienen derecho a vivir y alimentarse; es conocido que los pueblos indígenas no tratan de aniquilar la enfermedad, sino que la alimentan y la "despachan" para que se vaya a otro lado. En un mundo vivo, la muerte no es cesación de la vida, sino una otra manera de vivir. Por ello los muertos nos visitan permanentemente en los sueños, en los cruces de camino, en las fiestas de Todos Santos. Un mundo así, donde todo está vivo y es persona, es necesariamente misterioso, impredecible y hasta caprichoso, es un mundo abierto a lo inesperado.

 

2. Todo es naturaleza y colectividad, no hay jerarquía de dominación. Al ser todo persona, no se produce un distanciamiento entre humano y naturaleza. No hay una jerarquía que implique dominación o posesión de alguna especie sobre otra.  Hay una relación de reciprocidad, donde la naturaleza da para vivir al hombre, pero éste le tiene a su vez que dar de comer y pagar los favores. No es una relación de dominación y usufructo, sino de intercambio y ayuda mutua.

 

3. Es un tiempo cíclico que sintoniza con un mundo vivo. Las culturas indígenas se organizan a través de los ciclos de regeneración de la naturaleza. Los rituales, las fiestas, los movimientos migratorios, las formas organizativas,... están "sintonizados" con los ciclos agrícolas, o más propiamente con los de la naturaleza. Cada ciclo es una re-creación de lo existente.

 

4. El territorio y la familia/comunidad son los espacios de realización de la vida. Con sus múltiples relaciones de familia y comunidad con los otros seres humanos, con la naturaleza, con el entorno, con las cosas del lugar que habitamos, con lo sagrado, con nuestros ancestros ya fallecidos, no es posible que la vida siga siendo y brotando.

 

5. Es un mundo de conversación, complementariedad, incompletitud y reciprocidad. Es un mundo basado en relaciones complementarias y de reciprocidad con todos los seres: humanos, animales, plantas, objetos, estrellas, vientos, ríos, lluvias, luna, etc. Se trata de relaciones entre pares. Estos pares muchas veces se confrontan, pero al mismo tiempo son complementarios entre sí. Para establecer reciprocidades y complementariedades se requiere conversar. La conversación permite identificar qué es lo mejor para hacer en determinadas circunstancias y ante determinadas condiciones. Por ello, los pueblos indígenas no utilizan modelos fijos, sino conversación que hace diferente cada ciclo. La reciprocidad y la incompletitud son parte de un mundo que se orienta a la redistribución y no a la acumulación. No es un mundo de acumulación, ni de austeridad o de derroche, sino de redistribución.

 

6. Un mundo de la diversidad y la variabilidad. Los pueblos indígenas podríamos decir que crían diversidad. Esa diversidad puede ser vista en el cuidado por la biodiversidad, en sus rituales, sus fiestas, su música, sus relaciones, sus idiomas, etc.

 

7. Finalmente, son culturas criadoras, de la re-creación y la regeneración. Se busca que el surgimiento de lo nuevo sea fruto de la actividad criadora, complementaria, profundamente afectiva. La cultura es viva y, por tanto, digiere lo extraño ya sea para su asimilación parcial, su re-creación, su renovación.... pero no para su destrucción. Son por ello, culturas inclusivas, lo que no significa que estén exentas de conflictos y tensiones. No se pretende producir más, sino vivir mejor.